Hanok (casa tradicional coreana): un lugar de belleza sutil y serena dignidad

Hanok (Traditional Korean House) – a place of subtle beauty and quiet dignity

Los hanok coreanos llevan el mundo natural al interior, permitiendo a sus habitantes convivir en paz con la sencillez, la belleza y el espíritu de la naturaleza.


<Hanok de Lee Man Hyun ubicado en Andong.>

Ondol y maru: una relación arquitectónica única

Tanto una gran casa de 99 habitaciones con tejado de tejas como una pequeña choza de barro de tres estancias con techo de paja o corteza de roble se consideran hanok (casa tradicional coreana). Esto se debe a que, aunque pueda haber diferencias en materiales, tamaño o estructura, todas las viviendas equipadas con ondol (un sistema de calefacción por suelo radiante) y maru (una amplia zona de suelo de madera) se consideran hanok. El ondol es un sistema de calefacción por suelo radiante que se originó en las viviendas de las regiones septentrionales, de clima continental, mientras que el maru es una estructura destinada a la refrigeración que surgió en las viviendas de las regiones meridionales, de clima oceánico.


<Una estancia con ondol y un suelo maru, dos rasgos únicos del hanok, coexistiendo juntos.>

Durante el caluroso verano, los coreanos suelen permanecer en el maru, mientras que en invierno pasan el tiempo en habitaciones calentadas por el ondol. La madera que forma el maru y el fuego que hace posible el ondol son incompatibles. Como la madera es vulnerable al fuego, ningún arquitecto del mundo coloca estos dos elementos juntos. Sin embargo, debido al patrón circulatorio de aire frío y seco en invierno y aire cálido y húmedo en verano de la península coreana, el pueblo coreano se vio obligado a desarrollar un método en el que la calefacción y la refrigeración pudieran coexistir. Por ello, desde la Antigüedad los hanok se han construido con maru y ondol, adaptándose tanto al calor como al frío. Esta coexistencia convierte al hanok en una arquitectura extraordinariamente científica, sin precedentes en ningún otro lugar del mundo.

Tierra, árboles y hanji: construir una casa desde la naturaleza

La arquitectura tradicional de la mayoría de los países utiliza materiales como madera, tierra y piedra, fáciles de encontrar en el entorno natural circundante. El hanok no fue una excepción. La madera se empleaba para los pilares y el maru, la piedra para el gudeul (dispositivo de calefacción del ondol), y la arcilla para los suelos y las paredes. Entre estos materiales, el hanok utilizaba una cantidad especialmente abundante de arcilla, aplicándola no solo a las paredes, sino también al tejado. La arcilla es lo que hace que el hanok sea fresco en verano y cálido en invierno, gracias a sus propiedades innatas de calefacción y refrigeración.


<Hanok con base de piedra, pilares y maru de madera, puerta de hanji y tejado de arcilla.>

Otra característica única del hanok es el uso del hanji —papel tradicional coreano elaborado con la corteza de la morera— en todas las superficies planas del interior de la vivienda, incluidas paredes, puertas, techo e incluso el suelo. El hanji se pegaba en las puertas por su excelente capacidad aislante y su transparencia: no solo mantenía la habitación cálida, sino que también dejaba entrar la luz solar. El hanji no tiene la estructura cerrada del vidrio; más bien, cuenta con poros de aire que permiten ventilar toda la casa sin tener que abrir siempre las puertas. El hanji también regula los niveles de humedad al absorber el exceso de humedad del aire y evaporarlo cuando el ambiente está seco. Incluso atrapa partículas de polvo en suspensión, actuando como purificador de aire. Con todas estas cualidades, el hanok no solo es ecológico, sino que introduce la propia naturaleza directamente en el hogar en forma de luz, aire e incluso sonido.


<Las puertas de un hanok se fabrican adhiriendo hanji a marcos de puerta bellamente trabajados.>

Hanok: la belleza pura del espacio vacío

Los coreanos aprendieron el valor de la vida a partir de sus interacciones cotidianas con la naturaleza. De hecho, incluso la orientación en la que debía construirse una casa se determinaba en armonía con el entorno. Esta comunión con la naturaleza dio lugar a hogares sencillos, sin adornos superfluos, pero en absoluto pobres. De este modo, todos los elementos naturales que rodeaban la casa, incluidos el viento, la hierba, los campos y el cielo, se llevaban al interior. En otras palabras, el hanok fue la materialización de la unión deseable entre la naturaleza, el hogar y el ser humano. Es esta fidelidad a los elementos naturales la que confiere al hanok su belleza sencilla y suave, fundida con una dignidad y una armonía absolutamente magníficas.

Hoy, el hanok sigue cautivando con su serena sencillez y su fluidez arquitectónica orgánica. Sus tejados graciosamente curvados, sus puertas en celosía y su armonía con la naturaleza han inspirado a muchos a reintroducir la estética tradicional en los espacios de vida modernos.

<La puerta de un hanok y el anchae (edificio principal) vistos a través de la puerta.>

El patio de un hanok no se llenaba con un jardín; más bien, se dejaba intencionadamente vacío. Esto se debía a que el entorno natural que rodeaba la vivienda se consideraba su “jardín”: bastaba con abrir la puerta. El patio también se dejaba libre, basándose en la idea de que, al permanecer vacío, podría albergarlo todo. Se trata de un concepto marcadamente distinto de la arquitectura occidental, así como de una desviación, incluso dentro de las esferas culturales orientales, respecto al ornamento de los espacios chinos y la belleza artificial de los espacios arquitectónicos japoneses. En medio de la serenidad y la humildad del hanok coreano, existe una vitalidad y una elegancia inequívocas.

<Antiguo hanok con patio vacío de Kim Jeong-hui (1786 – 1856), gran erudito de la dinastía Joseon.>

El hanok no busca exhibiciones ostentosas. Su belleza sutil y su profundidad se encuentran en su respeto por la naturaleza y por las virtudes de lo cotidiano. Debido a los rasgos suaves y silenciosos del hanok, su sencillez puede sentirse a veces solitaria y austera. El hanok posee una estética natural carente de cualquier toque artificial. Es esta sensación de contención, sustentada por colores sobrios, la que resalta el orden natural del entorno. Se trata de una belleza estructural basada en la estandarización orgánica de la línea simple, una sencillez que rechaza la artificialidad y busca, en cambio, profundidades de significado en el silencio. Dentro del hanok existe una esencia que intenta seguir y converger con el orden de la naturaleza.

<Ceremonia tradicional coreana de mayoría de edad sobre el suelo de un hanok.>

<Madre y nuera planchando a la manera tradicional en el toenmaru (estrecho suelo de madera que recorre el exterior de las habitaciones) de un hanok.>

<Una habitación de un hanok.>

<Maru y Cheoma: la sabiduría de la arquitectura hanok

El maru (veranda abierta de madera) y el cheoma (aleros profundos en voladizo) son rasgos distintivos del hanok, diseñados para conectar de forma natural el interior con el exterior. El maru abierto permite que el aire circule por la casa y crea un espacio de transición donde los residentes pueden disfrutar del paisaje circundante. Los amplios aleros responden inteligentemente a los cambios estacionales de Corea: en verano, cuando el sol está alto, proporcionan sombra y ayudan a mantener fresco el interior; en invierno, cuando el sol recorre el cielo a menor altura, la luz solar penetra profundamente en las habitaciones, aportando calidez y luminosidad. Esta armonía entre arquitectura, clima y naturaleza refleja la sabiduría práctica que se encuentra en el corazón de la vida tradicional coreana.>

<El muro y los aleros de un hanok en la aldea hanok de Namsan.>

<Una puerta tradicional de hanok enmarcada por tejados de tejas y muros de piedra>


<El anchae (edificio principal) y el bakkatchae (anexo) en forma de L conforman juntos un recinto cuadrado, con un pequeño jardín en el centro.>


<El sarangchae era el lugar donde se recibía a los invitados.>

* Fotos cortesía de la Organización de Turismo de Corea y la Administración del Patrimonio Cultural de Corea.